Todas las mañanas iguales, peleando como animales de la lucha libre y la guerra. Esa vieja rutina que aterra. Dos corazones dolidos, una vida sin sentido y un triste silencio que crece, está golpeando la puerta. Juro que nunca jamás quise lastimarte, siempre que trato de estar, no estoy en ninguna parte. Y quiero enloquecerme de amor como esa noche que te vi, y no dudé en acostarme con vos, mi amor. Puedo gritarle a la luna que como vos no hay ninguno. Y si alguna noche te veo, verás lo malo y lo bueno. Dicen que el pasado, pisado. Yo no me atrevo a pisarlo, porque las espinas me duelen. La noche, el alcohol, me ganaron.
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